Casas-Museo

     Moscu esta plagada de museos situados en las casas de los grandes y los buenos. Los relojes se detienen en el momento de la muerte y las habitaciones y efectos personales se conservan tal como se encuentran. Con el cambio en las prioridades financieras, muchos de estos museos han cerrado, pero los dedicados a los siguientes sobreviven.


Sergei Eisenstein

     Los aficionados al cine pueden visitar el despacho del cineasta mas grande de la Union Sovietica (1898-1948), especialmente famoso por El acorazado Potemkin, Alexander Nevski e Ivan el Terrible, y su asombrosa pero totalmente imaginada representacion del asalto al Palacio de Invierno en el ano 1917.


Maxim Gorki

     A pesar de sus graves recelos sobre la revolucion de 1917, Gorki (1868-1936) fue ensalzado por el Estado como pilar de la literatura proletaria y promovido como un modelo para los escritores sovieticos jovenes. Atraido desde la emigracion y la desilusion en 1928, Gorki vivio en un maravilloso ejemplo de arquitectura rusa de vanguardia hasta su muerte que, segun se rumoreo, fue precipitada por Stalin.


Alexander Pushkin

     La reverencia reservada para el principal poeta ruso (1799-1837), que era considerado casi como un santo, excede en mucho a la que sienten los ingleses por Shakespeare o los alemanes por Goethe. Se pone de manifiesto en el respetuoso silencio con el que los visitantes locales contemplan los manuscritos del autor, sus apuntes y posesiones, reunidas en dos museos, el segundo de los cuales fue hogar de Pushkin durante poco tiempo.


Lev Tolstoy

     La vida, las obras y la filosofia del gran patriarca de la literatura rusa (1828-1910) son celebradas en dos museos de Moscu. A pesar de que Tolstoy abrigo al final de su vida doctrinas como el vegetarianismo y el pacifismo, su estatura era tal que los censores mas estrictos de la estetica comunista se vieron obligados a mantener intocables sus obras y su recuerdo.


Victor Vasnetsov

     Vasnetsov ( 1848-1926), uno de los lideres del movimiento artistico de los Ambulantes, que tuvo lugar a finales del siglo XIX, sigue siendo muy querido por sus representaciones nostalgicas del pasado mitico de Rusia.